Plantearía nuevas bases de acumulación, sustitutorias de la acumulación fordista, de manera que (en concordancia con los pensadores ìverdesî franceses que trabajan el tema) los incrementos de productividad se tradujeran por inversiones en el equipo productivo y reducción de la jornada laboral. A su vez la ámplia experiencia de la distribución de los excedentes en las empresas de economía social, nos orienta para decidir un tercer destino para la aplicación de las plusvalías derivadas del incremento de la productividad: el desarrollo comunitario (17). Así, la nueva dinámica de acumulación nos permite frenar la depredación ecológica y tal ver reorientar el modelo de consumo hacia una recuperación ecológica, política y cultural de las comunidades humanas
Plantearía un nuevo sistema de regulación , que a nuestro juicio debe abordar (en cada espacio de la regulación) el conjunto del mercado de trabajo. Aquí es necesario considerar que las transformaciones en el mercado de trabajo de los paises desarrollados durante la última década han perfilado una sociedad mas injusta e insolidaria que nunca y ello debe llevarnos a abordar de manera diferente, mucho mas materialista, la problemática de los sectores desfavorecidos de nuestra sociedad.
Precisamente, uno de los grandes objetivos de esta regulación es reconstruir las condiciones materiales que posibilitan la recuperación del protagonismo de los sectores desfavorecidos en la vida social y política de los diferentes paises. Así pues mencionaremos algunos elementos que hoy consideramos imprescindibles en la nueva regulación:
El reparto del trabajo existente, que aparece hoy como la única vía posible de superar o paliar relativamente, la actual situación de precariedad y paro estructural. La aplicación de esta medida (18) nos posibilitaría en primer lugar superar progresivamente el abismo creado entre los/las activos y los/las excluidos; en segundo lugar, neutralizar la dinámica de precarización y dualización social que observamos en nuestra sociedad; en tercer lugar, recuperar las condiciones materiales que posibilitan el protagonismo social y político de los sectores mas desfavorecidos y en cuarto lugar, desarrollar la cultura yla cualificación que requiere un modelo de cultura y de sociedad basado en trabajadores/ras y ciudadanos/as activos.
Un salario social o asignación universal que, en la ausencia de otros recursos, permitiría sobrevivir dignamente a todo/toda miembro de la comunidad.
Un sector autogestionado de utilidad social (en palabras de Alain Lipietz), subsidiado por el sector público (complementando sus remuneraciones con los recursos generados por la propia actividad en el mercado) e implantado en bienes y servicios de baja rentabilidad pero de reconocida utilidad social. Orientado hacia la satisfacción de las necesidades sociales, este sector prestaría especial atención a aquellas actividades relacionadas con la reproducción de la vida y el trabajo históricamente asignado a la mujer.
La implantación de la ìparticipación social activaî (según el concepto desarrollado por el economista vasco Santi Duñaiturria) que estructuraría al sector de la población que habiendo finalizado su formación no se ha integrado en el mercado de trabajo, ni normalizado como componente de la población activa plena. El nuevo modelo atendería con especial esmero el mantenimiento y desarrollo del capital intangible de este sector, (particularmente su formación permanente, motivación y cualificación) concebido como estratégico para la comunidad. Financiado por el sector público, la participación social activa estaría destinada a vehiculizar el potencial productivo-creativo de este sector en la satisfacción de necesidades sociales y a regular su progresiva incorporación en el proceso productivo global.
Se trata de crear un espacio mas ìautónomoî del mercado internacional (reduciendo considerablemente nuestras importaciones) y liberado parcialmente por lo tanto de los condicionantes económicos-políticos de un mundo imperialista, competitivo e internacionalizado. En estas condiciones, se trata de cristalizar un espacio globalmente competitivo hacia el exterior y que funciona con una lógica económico-social hacia el interior.
Esta nueva estrategia de desarrollo integra varios elementos básicos. En primer lugar, la transformación de la lógica económica, que se convierte así en una lógica de eficiencia económico-social destinada a democratizar las relaciones de producción, ser globalmente competitivo desarrollando a su vez la utilidad social, mantener el carácter autónomo y propio del proceso y promover la integración sectorial y regional. En segundo lugar, debe permitir una inserción real en la economía internacional, que permita a la sociedad en cuestión vehiculizar su patrimonio técnico, científico y cultural. En tercer lugar debe permitir una distribución mas equitativa del ingreso y del poder, de manera que se superen dinámicamente las grandes desigualdades y marginaciones históricas.
12. La Sociedad Alternativa en sus aspectos socioculturales
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